Según vamos avanzando en el mundo de la fotografía, vamos descubriendo distintos factores que a priori no nos parecían tener una gran importancia pero que, poco a poco, vamos percibiendo son clave para mejorar la calidad de las fotografías que tomamos. Las reglas de composición, los distintos planos, las distancias focales que utilizamos para según qué tipo de toma… son decenas de micro-ámbitos que, una vez se es consciente de su existencia y relevancia, hay que aprender a manejar para conseguir que nuestras imágenes estén alineadas con nuestras ideas o expectativas.

Así, una de esas parcelas fundamentales, en general en la fotografía y en particular en la fotografía de retrato, es la posición de la luz, en este caso con respecto al sujeto a retratar. Por un lado, la posición de la fuente de luz principal va a determinar en gran medida el “sentimiento” de la imagen. Por ejemplo, una luz completamente cenital hará que los ojos queden en sombra, creando una imagen cargada de intriga al no poder descubrir que hay en la mirada (aunque si ese no era el objetivo, lo que conseguiremos será una imagen con un interés menor, pues uno de los puntos clave en un retrato es la mirada). Otro ejemplo: si la luz viene desde abajo, algo que no sucede por norma general en la naturaleza, estaremos llevando a la mente del que mira nuestras fotos a esas escenas en las que la iluminación provenía de una vela, o esas escenas de las películas de terror clásicas… Pero además del ambiente, la posición de la luz también es vital para el volumen de la imagen, algo a tener en cuenta para que la persona retratada quede como esperábamos: a luz más alejada de la posición del eje de la cámara, mayor probabilidad de dar volumen a las posibles imperfecciones, arrugas, etc que tenga la piel de la persona retratada.

Pero quizá una imagen, o en este caso un vídeo, sea mejor que mil palabras. Hemos recuperado este vídeo desde Vimeo que nos demuestra cómo la posición de la fuente principal de luz en relación al retratado cambia por completo el rostro de la modelo, su volumen, su expresión, sus rasgos… en definitiva, en dos minutos escasos que dura podemos ser conscientes de la importancia clave de este asunto

La pieza es un teaser del vídeo que realizó el cineasta Nacho Guzmán hace ya algunos años para el grupo francés Opale, en un gran ejemplo de cómo una pieza visual puede potenciar la popularidad de una banda, ya que seguro algunos ya habíais visto este vídeo (tiene sus años), pero el motivo de traerlo desde el recuerdo es el de mostrar cómo la iluminación, y en este caso la posición de la luz, son clave para el retrato fotográfico.

En el vídeo podemos ver claramente cómo, según se posiciona lateralmente la luz desde la izquierda del plano, a la modelo empieza a aparecerle en su lado derecho unos bultos de su piel, mientras que al posicionar la luz frontalmente o en el otro lado del plano, estos bultos desaparecen casi por completo al carecer de volumen. También puede verse cómo una iluminación más “recta” y superior crea unas bonitas sombras a ambos lados de la cara de la modelo estilizando su rostro, así como cando mayor volumen a sus labios. En definitiva, ligeros cambios en la posición convierten a la imagen resultante en una totalmente diferente a la anterior, y a la modelo en una persona casi diferente en cada esquema de luz. Impresionante ¿verdad?

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