La fotografía de paisaje nocturna de larga exposición es uno de los campos en los que más sorpresas puedes llevarte cuando ves el resultado.  Es una sensación maravillosa tirar una foto a un cielo negro y descubrir que hay una realidad que está delante de ti y que no eres capaz de ver.

Por suerte la cámara puede trabajar a obturaciones largas que permiten que la luz entre durante más tiempo, y que simplemente con la luz de las estrellas el negro que tu ves cobre vida. Además, los colores tenues y la ausencia absoluta de sombras crean unos paisajes y texturas casi oníricas.

¿Qué necesitamos para hacer una buena foto de larga exposición?

El apartado técnico es sencillo, tan solo necesitaremos:

Lo ideal es que tu cámara pueda trabajar en BULB para realizar exposiciones largas de varios minutos, pero en  la práctica con 30 segundos está bien. En cuanto a los disparadores, los hay de dos tipos, por cable, y disparadores inalámbricos. Yo trabajo siempre con cable porque me da más confianza y porque, siendo sinceros, tampoco me alejo mucho del trípode cuando hago fotos nocturnas, por aquello de no ver.

Técnicamente no tiene gran dificultad hacer este tipo de fotos, y además el resultado es casi siempre impactante. Entonces ¿dónde está el truco? Por supuesto, en el sitio en el que la hagas influye mucho, pero la clave está en la meteorología, la oscuridad y la posición de la luna.

Nada que ver con astrología, pero la luna al fin y al cabo es una fuente de luz, aunque rebotada, mucho más potente que las estrellas. Si hay luna llena, por ejemplo, hacer fotos bonitas de larga exposición es imposible, la luna alumbra demasiado.  Por supuesto, si la luna molesta, una luz artificial destruye la foto. La contaminación lumínica se hace evidente en este tipo de fotos en cuando hay una simple bombilla. Esto hace que en las ciudades sea imposible trabajar este tipo de foto.  Ocurre algo parecido con las nubes. Las nubes ensucian la foto y le dan un resultado grisáceo al cielo, filtrando la luz de las estrellas y desmereciendo el esfuerzo.

Con esto, parece claro que la fotografía nocturna es ideal en una noche cerrada, sin nubes, y con luna nueva, donde la única luz que haya es la de las estrellas. Yo aprovecho mis escapadas al campo para hacerlas, por la ausencia total de luz artificial y por los paisajes que encuentro. Piensa también que aunque tu veas el cielo negro, si haces una foto a las 10 de la noche, es probable que el oeste salga anaranjado en la foto, porque aun hay incidencia del sol, aunque no la veas. Cuanto más tarde, mejor.

A mi personalmente me gusta incluir objetos inanimados en las fotos, para dar un aspecto aun más onírico a las fotos. Creo que siempre es un valor añadido tener un sujeto, aunque sea inanimado en una foto. Eso va en gustos, claro está, pero como fotógrafo documental, me parece necesario.

¿La tierra se mueve, recuerdas? Este tipo de fotos son imposibles con cámaras digitales. ¿Por qué? Porque las baterías no aguantan exposiciones tan largas. 3 horas de exposición es un máximo razonable para una batería de una cámara digital. En las cámaras analógicas las baterías nunca fueron un problema. Es otra historia, ahí podías dejar la cámara capturando luz una noche de 10 horas. No todo iba a ser perfecto, ¿no?

Si tienes trípode, y tienes cámara, sólo necesitas un disparador para empezar a trabajar tus fotos de larga exposición. Y recuerda, si las haces en invierno, llévate un termo.

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