Y esto ¿lo tenías ya pensado o fue improvisado? Es algo que me han preguntado más de una y dos veces. Una foto tarda menos de un segundo en hacerse, pero para que ese segundo resulte como queramos, a veces hay horas de preparación detrás. Partimos de que el acto de hacer una foto es sencillo. Una vez controlados los parámetros, disparamos y listo. Pero muchas veces, dependiendo de una idea que tengamos en la cabeza o una petición del cliente, esto se complica bastante más. Claro que muchas veces cojo a alguien, pillo 2 o 3 cosas de casa y decimos…venga, vamos a echar la tarde, ¡a ver qué sale! Pero eso suele ser algo que hago por mi cuenta, porque me apetece y con lo que no tengo ninguna responsabilidad.

Hoy os voy a hablar de cómo preparo una sesión de fotos que tiene una idea ya definida. Casi todos mis trabajos son con grupos de música, así que basaré estas reflexiones en mi experiencia fotografiando bandas, pero sin duda podréis aplicar todo, o al menos gran parte, al ámbito en el que os mováis.

He de confesar que soy un poco caótica, un poco ansiosa y muy impaciente. Normalmente mis sesiones empiezan a funcionar desde ese email en el que me dicen ‘Ok, contamos contigo!’ (o incluso antes de que me lo confirmen si el grupo me gusta mucho, pero no os lo aconsejo). Por un lado mi cabeza empieza a funcionar. Es algo automático, y supongo que a muchos os pasará, que la mente descansa poco. Por otro investigo al grupo: veo qué estilo hacen y qué fotos se han hecho ya. Es muy importante adelantarse, tener la información y no cometer el error de proponer algo que ya hayan hecho.

También es fundamental la comunicación con el cliente. Si se puede quedar en persona, mejor, ya que creáis un primer vínculo y podrás entender mejor qué quieren para sus fotos. Si no se puede siempre nos quedan los emails y teléfonos. Personalmente soy partidaria del email, ¿Por qué? Pues porque la información está siempre ahí, y si se forma una tormenta de ideas con mil cosas a tener en cuenta, créeme que alguna se olvida siempre. Así que de esta manera puedes recurrir a todo aquello que habéis hablado referente a la sesión.

Pero…¿y de qué hay que hablar? Yo siempre planteo varias cuestiones vitales para definir la sesión y las ideas a presentar: quién, por qué, para qué, cómo, dónde….y todo lo que se os ocurra:

– Como he comentado antes: a quién voy a fotografiar. Si es un grupo, qué estilo hace.

– Por qué se hacen las fotos y para qué: No es igual si se hacen unas fotos nuevas porque sacan un disco nuevo a que si se la hacen porque hay un miembro nuevo o simplemente por renovar imagen. En función de esta respuesta habrá que personalizar más el trabajo o tendremos más libertad. Cuando se trata de unas fotos para algo concreto como un disco nuevo, un artwork, etc hay que tener más factores en cuenta como el nombre, el arte del libreto, temática del disco, etc. Ya que todo esto nos ayudará a crear una idea acorde y así saber cómo llegar a ella. Recuerda que la imagen de un grupo es utilizada tanto a nivel de banda como en prensa y forma parte de ellos, por lo que tiene que intentar definir lo que transmiten con su música.

– A partir de ahí se pueden complicar más las cosas. Tenemos que hablar con el grupo y saber si necesitan algo más como pueda ser maquillaje, estilismo, peluquería, etc etc: finalmente, resolver el “cómo”

– Una vez se tiene la idea clara viene la acción. Se decide dónde, si se hace en estudio, exteriores o en alguna localización y se busca el sitio idóneo para ello.

  • Cuando se trata de fotomontajes suele haber más libertad, pero es conveniente tener claro qué vas a utilizar como fondo y qué elementos digitales vas a añadir o cómo vas a colocar a los ‘personajes’ en tu composición, ya que, sobre un fondo totalmente liso, tienes que visualizar la imagen final. También es importante tener en cuenta la iluminación, saber qué puntos de luz vas a poner, ya que aunque la imagen lleve una gran carga digital, la iluminación tiene que estar bien colocada en la toma original. Esto puede significar que el resultado sea el que buscamos o, por el contrario, no nos sirva absolutamente de nada y no lo podamos rescatar.
  • Si en cambio vamos a trabajar en exteriores o alguna localización, es conveniente saber cómo es el sitio realmente y qué posibilidades ofrece. Si es un interior, probablemente tendremos que pedir permisos. En ambos casos es aconsejable ir hasta el lugar y comprobar en qué estado se encuentra. Es probable que quieras hacer fotos en un parque que hace un año tenía cierta columna que te gustaba y hoy día ya no esté. Tener claro donde vamos a hacer nuestro reportaje nos ayudará a que las ideas sean más fluidas y que haya menos imprevistos.

Siempre es bueno dejar lugar a la improvisación, pero mi consejo es no ir con un ‘a ver qué sale’. Hay que llevar una idea que puede dejar más o menos margen de variedad pero hay que tener las ideas claras de lo que quieres hacer. Un error común es hacer muchas ideas. Normalmente en las bandas se hace 1 idea o 2 como mucho. En mi caso procuro que tengan relación ya que van a ser utilizadas para promocionar lo mismo. Pero si les dices al grupo que se lleven 5 vestuarios y hacéis fotos en 7 sitios distintos, va a ser un auténtico caos no solo planificar, sino realizar la sesión y ya no hablamos de seleccionar y editar después.

Una especie de ritual que suelo seguir para todas las sesiones es reservarme el día entero para la sesión. Da igual que sea por la tarde, ese día mi concentración va a las fotos que voy a hacer. Desde que recibo el email y mientras voy hablando con la banda, voy apuntando todo lo que se me va ocurriendo o tengo que tener en cuenta para la idea. También, el día anterior, aparte de cargar baterías, preparar tarjetas, etc, anoto todo lo que me quiero llevar tanto de luces como de atrezzo para que nada se me olvide.

Así que mis consejos principales son:

  • Ten siempre una libreta a mano
  • Habla con tu cliente
  • Planea algo en concreto para ellos
  • Organiza al resto del equipo
  • Prepárate el día antes todo lo que necesitas para la sesión: desde iluminación y equipo fotográfico a atrezzo
  • Ten claro qué quieres hacer pero déjate llevar por la improvisación de lo que pueda surgir en el momento (desde un cielo bonito hasta un gesto natural del modelo).

Y muy importante: ten capacidad de reacción. Muchas, MUCHAS (creedme que son muchísimas) veces las cosas se tuercen por mil motivos; uno del grupo llega tarde, se ha ido el sol y ya no puedes hacer ESA idea, así que corre, ¡planea otra!; tenías 2 horas para hacer las fotos pero resulta que solo tienes media: Ok, no te agobies. Piensa durante un minuto en cómo simplificar todo para que quede bien y salga adelante; tenías pensado hacer las fotos en X sitio y resulta que ya no puedes…¡busca otro! Es muy importante y es algo que se entrena con el tiempo, pero muchas veces surgirán contratiempos y tienes que sacar el trabajo adelante.

Ah! Y, sobre todo, queda con ellos antes de lo que pensabas, ¡que siempre llegan tarde!

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1 Comentario

  1. […] es que lo tiene, ¡lo siento! En fin, pongámonos serios. En mi artículo anterior hablaba de cómo suelo preparar mis sesiones con las bandas, algo que no solo influye en el resultado final, sino que, como en este caso, es imprescindible. […]

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