Lina, qué mujer. Belleza nórdica, mejillas llenas de pecas, y una mirada tan limpia que asusta. Sueca, 1981. Vive entre Londres y París, donde fotografía t.o.d.o. a modo de diario público, – y pese a todo, consigue esa intimidad y esa calidez en sus imágenes-: sus amigxs, su familia, ella misma, sus amantes, y modelos. En su casa, desde pequeñita, estaban familiarizados con las cámaras de fotos, y sobre todo con la proyección en una pared de diapositivas. Fotos de familia en una pared blanca, y a Lina eso le parecía divertido. Desde pequeñita estuvo rodeada de botecitos para revelar. Y eso fue calando, hasta que se descubrió a sí misma, fotografiando su día a día, y dejando muestra de sus días, de su tránsito por la vida, dependiendo del estado de ánimo que tuviera.

En sus fotografías, cuerpos desnudos, partes únicas de esos cuerpos, lo que les diferencia de otros cuerpos: una peca, una cicatriz, una señal de haber vivido otras cosas distintas. Potencia el vello natural, muestra el grano de la película tal cual es. Partes del cuerpo individualizadas, separadas del conjunto. Desencuadradas en el visor.

Lina utiliza siempre, o casi siempre, la luz natural -sobre todo los amaneceres, que son maravillosos, esa luz débil, pero tan potente. Una de las señas de identidad de Scheynius es la refracción de la luz en sus retratos: los colores de la luz descompuestos sobre bosques, bragas, cocinas. Los reflejos también son muy frecuentes: de la luz, en los espejos, en el agua.

Ubica muchas de sus fotografías en el ámbito doméstico, en su cama, con las sábanas arrugadas, en la habitación, en la cocina, en el salón… Destila sensualidad y sexualidad, de hecho, más de una vez el servidor le ha cerrado la web por censura: y eso que dice más con lo que no se ve. Penes flácidos, penes duros, vaginas, pechos sin pudor. Insinuaciones con la boca, con los dedos. Muestra ambientes íntimos, bragas con encaje y sin encaje, la naturalidad del día a día, las duchas a solas o con compañía, las axilas, con o sin pelos. Las medias sin falda. Lina muestra, y tú recoges e interpretas lo que quieras. Sus fotografías dependen de su estado de ánimo, pero también del tuyo. Amantes al amanecer, entrelazados entre las sábanas, el día después de llorar, amar, follar, reír, o dormir. Siempre el día después. Nos invita a entrar en sus habitaciones con olor a cerrado, en sus terrazas frescas con gotas de rocío, o en la cocina con el horno y galletas.

El agua es otro elemento muy recurrente en la mirada de Lina: el agua en la ducha, en las piscinas, en playas por las noches. El fluir del agua no deja de tener muchísimo que ver con el fluir de su narrativa de las imágenes. De hecho, ella misma comenta que lo que más importancia le da a su obra es la creación de series de imágenes que contengan una narrativa interna.

La naturaleza que muestra como metáfora de lo femenino, pero no por fragilidad (wtf), si no por alusión a las formas íntimas e internas: flores con pétalos caprichosos, frutas jugosas. Son frecuentes sus fotografías a sus amantes desnudos, con los encuadres cortados de manera natural, siempre de forma sexy. 

Es común en sus imágenes utilizar un blanco y negro granulado, en los que numerosas veces vemos la fecha del retrato. De hecho, sus diarios están clasificados con un mismo mantra: persona que aparece, lugar del planeta donde están, y estación del año, y año. En realidad, Lina Scheynius inventó Instagram antes de que existiera, y le dio a sus fotografías ese halo instantáneo que tanto se lleva ahora: estuvo en el momento justo en el lugar adecuado. ¿Lina sería tan Scheynius si hubiera aparecido ahora, y no en el 2006? ¿Tendrían sus imágenes tanto poder de impacto como entonces?

Scheynius suele utilizar tres cámaras, siempre analógicas, a las que se agarra: Olympus mju-II, Canon SLR y una Polaroid. Con estas herramientas hoy en día está trabajando en editoriales de moda, para publicaciones como ID, Purple Fashion Magazine, o incluso para marcas como Chanel. De hecho, a ella se la descubre a raíz de su famoso tumblr y flickr, y desde entonces ha trabajado en su fotografía.

Sus influencias: Marianne Mueller, Nan Goldin por su narrativa y Li Jui, a quién descubrió por Flickr hace unos años.

Desde al año 2012, comenzó a escribir una columna fotográfica en ‘Zeit Magazine’, un diario alemán muy famoso. Ha autoeditado varios libros que simplemente numera, casi ni titula. Trabaja en su web, y en las series de fotografía. Que no pare nunca.

Conoce más de Lina Scheynius

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