Aahhh! el maravilloso mundo de los concursos fotográficos. Un mundo donde competir con tu trabajo con otros grandes fotógrafos mostrando tu mejor obra para conseguir ese ansiado premio, esa reputación que ayudará a consolidar tu carrera, o esa beca que servirá para que puedas desarrollar tu proyecto sin tanto problema económico. Un instrumento perfecto para encontrar nuevos talentos y para premiar a quienes luchan duro por conseguir grandes imágenes, que en los últimos años muchos han visto como una trampa perfecta para aprovecharse de los incautos fotógrafos que pican el anzuelo y ceden sin ser muchas veces conscientes todos los derechos de su trabajo meramente con participar.

Claro que si. Si el sector ya está tambaleándose, ¿qué mejor que darle un puntapié directo al estómago? Aquí la patada te la meten todos: desde grandes periódicos y publicaciones, marcas comerciales de todo tipo, e incluso organismos públicos. Para muestra, sirvan estos concursos que recientemente se han venido denunciando en el grupo de facebook Stop clausulas abusivas a fotógrafos. En este caso vamos a rescatar tres de ellos precisamente promovidos por el ente público y uno de un portal de alojamientos rurales en unión a un fabricante de cámaras fotográficas. Lo importante ¿es participar?

El de los mercados: ganes o pierdas, te quedas sin derechos

Este concursazo, organizado por un ayuntamiento de los más grandes del país, es una interesante forma de dar a conocer y promocionar los mercados municipales de la ciudad organizadora del concurso, un lugar que en muchas zonas cada día está más denostado en favor de grandes superficies comerciales. Todo muy bonito, unos premios no muy jugosos, pero entendiendo el concepto de promoción social que hace el concurso se comprende… hasta que llegamos al punto 11 de sus bases, que reza así:

Los participantes cederán, a favor de (…), con la mera presentación de sus fotografías al concurso (…), los derechos de reproducción, comunicación, distribución, transformación y divulgación pública a efectos de exposición y divulgación o cualquier otro uso que se estime en el futuro, mediante los soportes que edite dicho organismo, o terceras personas a sus instancias, así como la empresa organizadora, mencionando siempre que sea posible el nombre del autor.

En virtud de la cesión aquí recogida, el (…), o la empresa organizadora, podrá ejercitar los derechos cedidos a través de los portales de Internet de los cuales sea titular o en cualquier otro medio de comunicación o publicación propio o de terceros. De igual forma podrán ejercitar dichos derechos cedidos, la empresa organizadora, o las empresas colaboradoras.

Básicamente, simplemente ya no con ganar alguno de sus premios, sino solamente con presentar una fotografía al concurso, el ayuntamiento, el organizador y las empresas colaboradoras, entre las que se encuentra un fabricante puntero de cámaras, una revista de las más representativas de la prensa del corazón, u otras de caracter público, se quedan con todos los derechos de esas imágenes, para los fines que quieran, cuando quieran, para siempre. Vamos, que se están haciendo un archivo ingente de fotografías de los mercados por la cara, y sin pudor alguno, en lugar de contratar a profesionales para hacer el trabajo, con la excusa del “concurso”.

Puedes saber en este post de facebook más sobre este concurso fotográfico

Calendario Municipal, y nos quedamos con todos los derechos, tal cual

Otra de un ayuntamiento, esta vez en el norte de la península. Este ayuntamiento hasta ahora por lo visto realizaba un calendario municipal adquiriendo de alguna manera las imágenes, pero en un alarde de imaginación, han decidido, según uno de sus concejales “la importancia de este proceso participativo en el que los y las donostiarras podrán mostrar sus habilidades y tener la oportunidad de ver publicada alguna de sus obras”. Lo que no cuenta el concejal es que además del proceso participativo (tan de moda) y de esa gran “oportunidad”, está este punto de las bases del concurso:

(…) el Ayuntamiento de (…) podrá utilizar las fotografías seleccionadas  para cualquier fin que considere pertinente y, así, podrá copiar y adaptar las fotografías como desee; asimismo, podrá utilizarlas en todo formato o soporte, sin necesidad de solicitar autorización alguna al autor o autora de la fotografía.

Al menos en este caso se limita a las fotografías seleccionadas, y no a las enviadas (quizá se les ha pasado, quien sabe), pero pese a ello, este tipo de cláusulas son básicamente apropiarse del trabajo del fotógrafo concursante, y más aún cuando el premio es simplemente aparecer en el calendario y, oh dios, se hará mención al autor en la foto. Vamos, que se hacen el calendario de gratis,  pueden luego utilizar las fotos ganadoras para lo que les venga en gana, y todo bajo el premio de ver utilizada tu fotografía… lo típico, pero esta vez institucionalizado

Conoce aquí más sobre este fabuloso concurso

Llamémoslo concurso: Fotografía para nosotros gratis el centro histórico de la ciudad

Este concurso perteneciente a un ayuntamiento más modesto que los dos anteriores, está sin duda en la misma línea abusiva. Sus supuestas intenciones, como aquellas que cubren el camino al infierno, son muy buenas: “El concurso fotográfico pretende promocionar el conocimiento y difusión del legado patrimonial cultural e histórico del casco antiguo de la (…), potenciando la fotografía como un vehículo de expresión de sentimientos” Que precioso oye… lástima que detrás de esas difusiones de la cultura, y de esa honorable búsqueda de potenciar la fotografía como vehículo para nuestras emociones, incluyan luego cláusulas en las bases de este tipo:

  • También se entregará una copia en CD en formato RAW de la imagen“. Empezamos mal. El RAW, solo por participar, ¿qué sentido tiene?. Se comprende cuando se quiera velar porque la obra premiada sea más una fotografía que una obra digital, pero solicitar el RAW a priori, a todo el mundo, es cuanto menos extraño y turbio
  • Las obras y trabajos seleccionados pasarán a ser propiedad del Excmo. Ayuntamiento de (…), quien disfrutará en exclusiva de todo el derecho de explotación de éstas, así como de su
    reproducción, distribución y divulgación en cualquier forma y lugar, así como por cualquier medio de impresión o digital, sin perjuicio de los derechos de autor. La total responsabilidad de las imágenes representadas recaerá siempre en el concursante, quien autoriza a título gratuito al Excmo. Ayuntamiento de (…) a lo anteriormente expuesto.” Visto lo visto, se está convirtiendo en un clásico: ganar un concurso de este tipo significa perder todos los derechos económicos sobre la obra de por vida. Al menos este caso solo habla de las fotografías seleccionadas (¿ganadoras? a saber…).

Aquí tienes más sobre este otro gran concurso fotográfico

Saca el fotógrafo que llevas dentro… y nos hacemos una base de imágenes por el morro

Este es quizá el más evidente de todos. Un portal que se dedica a intermediar en las reservas de alojamientos rurales ha tenido una gran idea: aliarse a una marca de cámaras fotográficas y hacer un concurso en el que se quedarán con los derechos de explotación de todas las fotos presentadas al concurso… eso si, alguno de los participantes se puede llevar una cámara de premio

Lo mejor es la obvia premeditación del asunto. Expresiones concisas como “explotación de caracter gratuito, universal y sin limitación, por cualquier medio, en cualquier tipo de publicidad, promoción, publicación, con fines comerciales…” es una muestra clara de que, el objetivo último más que probable para el organizador es el de obtener un banco de imágenes relacionada con su negocio para poder después usar libremente en sus promociones. Vamos, conseguir por el morro lo que habitualmente ha de pagarse a, o bien un fotógrafo, o bien una empresa de stock fotográfico.

La aguja en el pajar: aún queda dignidad en concursos como este

Ahora hablamos de justo lo contrario. Ponemos como ejemplo el Rally Fotográfico centrado en la fotografía de naturaleza organizado por Segura Viudas. Un certamen recomendado por una importante asociación de fotógrafos y asesorado en la constitución de sus bases por profesionales de la fotografía. Premios excelentes, derechos siempre en propiedad de sus autores, con la única cesión para la difusión del propio concurso, y siempre en la mente promocionar esta actividad que tanto nos apasiona. Aquí tenéis las bases del Rally Segura Viudas de este 2017 y aquí la página de inscripción a este concurso fotográfico. Recomendamos a esos redactores de bases de concursos que andan por el mundo aprender de cómo ha de hacerse las cosas bien fijándose en éste, por ejemplo, y no en los anteriores, a no ser, claro, que la intención sea la de, simple y llanamente, robar.

En conclusión, parece que se está poniendo de moda eso de montar concursos para evitar contratar a un fotógrafo bajo excusas “buenrrollistas” como dar la oportunidad a la gente de participar, de expresarse, etcétera. Estos ayuntamientos, y muchos otros, están haciendo daño a la profesión, puesto que en gran parte de los casos el concurso es un mero pretexto para obtener imágenes a cambio de nada, o casi nada.

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2 Comentarios

  1. 7 septiembre, 2017

    Me dice mi mujer que debería de participar en concursos, hacerme visible a través de ellos y así dejar de ser un completo desconocido con página web… pues va a ser que NO

    • 7 septiembre, 2017

      Hay concursos y concursos! 🙂 Claro que los que ha enviado nuestro colaborador el Trollógrafo son un poco… cómo decirlo…