Si hace unas semanas os hablaba de ciertos ámbitos y consejos generales para la fotografía Boudoir, hoy paso a detallaros los conceptos, las ideas y algunos consejos sobre lo que creo que es imprescindible para todos aquellos que os queréis enfrentar a vuestra primera sesión boudoir y tenéis un mar de dudas, o por lo menos, algunas que os impiden dar el paso y hacerlo con ciertas garantías y seguridad en vosotros mismos, algo esencial para este tipo de fotografías, ya que la inseguridad, los nervios y la falta de ideas y conceptos podrían arruinar vuestra sesión antes de empezar.

Algo que considero imprescindible antes de querer empezar con cualquier temática fotográfica es adquirir conocimientos y recopilación de información sobre el tema que vamos a fotografiar. En el caso que nos ocupa, el Boudoir, debemos conocer los conceptos básicos sobre qué es un Boudoir y qué queremos transmitir con este tipo de fotografía, ya que, como indiqué en el artículo anterior, no hay que confundirlo con la fotografía erótica o desnudo. El matiz es importante, ya que la mujer que se va a poner delante de nuestra cámara ha de saber qué tipo de fotografías se le va a realizar y a qué grado de intromisión o exposición de su cuerpo e intimidad va a estar expuesta, porque lo primero que tenemos que tener en cuenta, como principio, es el máximo respeto a la dignidad, intimidad e integridad de las personas fotografiadas.

A la vez, hemos de ir adquiriendo los conceptos usuales que acompañan al boudoir, la estética, la preparación y selección de las localizaciones, las necesidades de estilismo, principios de maquillaje y peluquería, etc. Para ello yo aconsejo ver mucha fotografía boudoir, establecer una línea de afinidad personal y estudiar cada imagen detenidamente para que nuestro cerebro capte el concepto de manera nítida, y sea capaz de enfrentarse al momento de nuestras primeras sesiones con las ideas y los conceptos claros.

¿A quién realizar tus primeras fotos de Boudoir?

Una vez hecho lo anterior, llegará el momento de decidir a quién le realizamos nuestra primera sesión. Tenemos dos opciones, utilizar como modelo una persona que conocemos o bien contar con el trabajo de una modelo profesional. Aquí explicaré los pros y los contras de utilizar una u otra.

Indudablemente si es una persona que conoces habrá un ambiente distendido, de confianza y seguridad, a eso podemos sumar que tampoco hay un compromiso de resultados, algo que sería ideal, por lo complicado que puede llegar a ser realizar unas fotografías sobresalientes en nuestro primer acercamiento a cualquier temática fotográfica. Esta primera opción nos puede permitir disfrutar realmente de esta primera experiencia y conseguir autoconfianza para dar lo mejor de uno mismo sin excesiva presión. La desventaja es que si la persona que hemos elegido no está acostumbrada a posar y no conoce las reglas básicas que permitan gestualizar (possing) de manera adecuada, y unimos nuestra falta de experiencia, puede ocurrir que las poses no sean las más ideales para transmitir naturalidad, sensualidad y belleza, de tal manera que el resultado puede llegar a ser decepcionante para ambas partes.

Por otro lado, tenemos la segunda opción, en este caso sería trabajar con una modelo profesional, y dentro de esta opción tenemos la posibilidad más lógica que sería por medio de un contrato de servicios de modelaje, o a través de la propuesta de un intercambio en modo de colaboración, en este último caso, sólo para modelos que se estén iniciando y tengan la necesidad de ampliar su porfolio. Para ello tenemos las agencias de modelos o los portales online donde podremos conocer toda la información necesaria sobre las modelos como son los estilos de fotografía para los que se ofrecen, sus características fisionómicas, su disponibilidad y sus porfolios, esto último muy importante para hacer coincidir la línea estética del trabajo y las características físicas de la modelo, ya que deben ser los ideales para la misma.

También tenemos las RRSS como vínculo de captación de posibles modelos, aunque este camino siempre está abierto a la desconfianza y los malos entendidos, sobre todo cuando no tenemos un nombre o un trabajo que nos avale. Yo personalmente no lo recomendaría como el entorno ideal para hacer los primeros contactos.

Trabajar con modelos tiene la indudable ventaja de que, si son profesionales entenderán el concepto que le transmitamos, y sabrán gestualizar (possing) de manera ideal para transmitir lo que queremos plasmar en nuestra imagen. Pero debemos entender que una modelo necesita dirección y las ideas claras, si no es así, creamos confusión y la sesión se podría volver caótica y desagradable. Así que para trabajar con modelos necesitamos un mínimo de seguridad en lo que estamos haciendo y saber transmitirlo. Quiero puntualizar que no podemos exigir el mismo grado de profesionalidad a una modelo consagrada que a una modelo que hemos conseguido a través de la colaboración. Finalmente, en cualquiera de los dos casos, debemos hacer evidente que somos personas que transmitimos confianza, respeto y que nos preocupamos por el bienestar de la persona que tenemos delante. La cortesía, la educación y la naturalidad deben ser elementos clave de nuestro trato con la mujer que nos brinda la posibilidad de realizar estas fotografías.

Definitivamente, mi recomendación para elegir a nuestra o nuestras modelos para las primeras sesiones que realicemos sería una persona conocida que pensemos que por su predisposición, carácter, características físicas y confianza nos pueda permitir un trabajo sin la excesiva presión de tener un compromiso  en los resultados que nos pueda llegar a bloquear creativamente. A esta mujer le expondría con naturalidad  que es uno de nuestros primeros acercamientos a esta temática fotográfica y que nuestra intención es realizar el mejor trabajo posible, que habrá momentos en que tengamos que crear una pausa en la sesión para reflexionar, corregir y realizar cambios en post de un mejor resultado yque ella misma tenga libertad de exponer puntos de vista e ideas que podrían resultar muy positivas, a la par que le estaríamos dando la oportunidad de sentirse escuchada y tenida en cuenta en el desarrollo de la misma. Este es un punto importante porque nos encontraríamos con una modelo proactiva e ilusionada, creando un clima ideal para realizar una sesión que fluya y que sea divertida, algo primordial para que nuestra mente se expanda y se introduzca en nuestro mejor proceso creativo.

¿Dónde realizar tus primeras sesiones de fotografía sensual?

Realmente aquí se abre un abanico muy amplio de posibilidades y es el estilo y nuestro discurso visual el que marcará definitivamente el tipo de localización que será el adecuado para que haya harmonía y coherencia en las imágenes.

Ya que la fotografía boudoir trata de la intimidad de la mujer, una de nuestras primeras opciones sería hacer la sesión en un domicilio, que podría ser el de la propia modelo, siempre y cuando tenga las características estéticas y el espacio adecuados, o nuestro propio domicilio. En el primer caso, el propio lugar dará confianza y seguridad a la modelo, pero nos podemos encontrar con el problema de que la luz o el espacio no sea el adecuado. Si nos decidimos por nuestro propio domicilio, aparte de estar seguros de que posee las características adecuadas, debemos ofrecer un extra de confianza a la mujer que va a posar para las fotografías. Una manera de solucionarlo sería invitándola a acudir acompañada por una persona de su confianza.

Una segunda opción sería un estudio fotográfico, si el nuestro es adecuado, perfecto, pero si no lo es, tenemos que contemplar la opción de alquilar uno. En este caso la ventaja es que, en cuestión de iluminación y espacio, lo tendremos todo mucho más controlado, sin estar sujetos a condiciones de luz adversas o problemas de espacio. Los contras son, por un lado, el coste de alquiler o los costes de nuestro estudio. Así mismo otro posible problema que nos podemos encontrar es que nuestras fotografías resulten excesivamente artificiales, perdiendo la esencia de una fotografía que tiene que transmitir sensualidad de manera natural.

Otra opción son hoteles y alojamientos. Pienso que esto es una opción ideal, ya que podemos conseguir una ambientación perfecta para el boudoir, con habitaciones o estancias más amplias de lo que es habitual en un domicilio. Los contras son, por un lado, las limitaciones que nos pueda imponer el propio establecimiento y por otro lado el coste que tiene de por sí un hotel, casa o alojamiento.

Finalmente tenemos la opción de utilizar unos exteriores o entorno natural. Este tipo de espacios nos permitirá realizar sesiones boudoir más dulces y románticas, con un estilo más “Sweet”. El principal problema de estas localizaciones es, por un lado, la intimidad y, por otro lado, que estamos supeditados a una época del año reducida por cuestiones de temperatura, algo esencial en el bienestar de la modelo.

Por todo ello, mi consejo es que las primeras sesiones las realices siempre, teniendo en cuenta las limitaciones de los espacios accesibles que no te supongan un coste, en un domicilio particular, eso si, sabiendo que si lo realizas en el tuyo propio habrás de generar ese extra de confianza fundamental para que la sesión suceda. Por contra, si los costes no son un problema para ti, las habitaciones de hotel te van a permitir no solo tomar grandes fotografías por sus propias características (mayor tamaño igual a mayor distancia de tiro para componer), si no también cambiar de localización en cada sesión. Si escoges esta última opción, ten en cuenta que será importante conocer si entra el sol directo por la ventana y en qué momentos del día para que la sesión tenga la atmósfera deseada

¿Cómo idear y organizar nuestras primeras sesiones Boudoir?

Debemos partir de la idea de que la falta de experiencia nos obligue a simplificar, de tal manera que en nuestros primeros proyectos debemos trabajar con la mayor confianza y seguridad. Si no conocemos en profundidad la iluminación del flash o artificial, utilizaremos la luz natural y, si finalmente es con luz artificial, los esquemas sencillos harán menos comprometido el resultado. Las luces abiertas y suaves, como las ventanas, nos facilitarán mucho el trabajo y son siempre agradecidas. Otro punto importante es tener un storyboard, impreso o mental, con las poses y las composiciones incluyendo la luz que vamos a utilizar. Si nos ceñimos a estos pilares, que nos apuntalan la sesión desde el principio, tendremos una garantía de éxito.

Otro punto importante es comunicar a la modelo la línea estética que vamos a desarrollar antes de la sesión. Para ello lo mejor es haber facilitado por ambas partes un intercambio de imágenes y conceptos que nos sirvan de punto de partida. No se trata nunca de copiar, sino de un esbozo de lo que vamos a realizar. Así solucionaremos dos problemas que se nos podrían plantear. Por un lado, así poseemos una guía base de poses con las que defender nuestra sesión, y por otro lado evitaremos confusiones o malentendidos con la modelo sobre el estilo de imágenes que vamos a realizar.

Seleccionando lo mejor de la sesión

Finalmente llega el momento de ser críticos con nuestro trabajo y los resultados obtenidos. Mi consejo es que seamos muy selectivos con las imágenes que queremos mostrar o entregar. Si nuestra finalidad es conseguir crearnos un nombre de prestigio, tener sesiones remuneradas o simplemente disfrutar de este estilo de fotografías, que nos permita adquirir experiencia y esperar unos buenos resultados, tendremos que poder mostrar un porfolio de calidad, donde prime la calidad y no la cantidad. Así conseguiremos que cualquier mujer o modelo considere la opción de poner su sensualidad e intimidad delante de nuestras lentes y se convierta en una experiencia única y singular, tanto para la modelo como para nosotros mismos.

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La importancia del contrato de cesión de imágenes y otros detalles finales

Aspecto imprescindible y esencial cuando realizamos sesiones fotográficas es el legal, aquellas formalidades legales que debemos acordar con la modelo. Nunca deberemos exponer ninguna imagen sin la autorización o contrato escrito que nos autorice a utilizar esas imágenes, describiendo la extensión de dicha autorización sobre dónde van a ser publicadas o para qué van a ser utilizadas. Para ello solicitaremos la redacción de estas autorizaciones o contratos a un abogado, aunque otra manera fácil de conseguirlo es a través de una búsqueda por internet. En mi caso, además solicito una copia del D.N.I o documento de identificación.

Si trabajamos con una modelo remunerada, por cortesía es habitual facilitarle una copia de las imágenes. Si es en modo de intercambio, estamos obligados a ceder todas las imágenes que utilicemos de la sesión y hacer constar los créditos de la modelo, y todas las personas que hayan colaborado en la misma, en cualquier publicación que realicemos de las imágenes.

Estos son algunos de mis consejos para preparar las primeras sesiones de fotografía de Boudoir. Próximamente iremos explorando más en detalle los distintos ámbitos de este tipo de retrato tan especial

Todas las fotografías de esta entrada son obra del autor de la misma, Daniel Chapero Fernández

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