La fotografía en exteriores es, por lo general, una de las más practicadas por cualquier fotógrafo que se inicia en este mundo. Coger la cámara y salir de paseo a fotografiar todo aquello que se ponga frente a nuestro objetivo suele ser uno de los impulsos iniciales más característicos cuando comenzamos a andar en esto de la fotografía. Pero, gradualmente, una vez que controlamos la técnica de exposición, una vez que aprendemos ciertas reglas de composición, y cuando vamos poco a poco definiendo nuestros gustos sobre qué fotografiar, a muchos nos empieza a apetecer avanzar en la fotografía de retrato añadiendo complicaciones.

La iluminación es la primera piedra de la fotografía. Sin luz no hay imagen. De hecho, ya sabréis casi todos, “foto” no es sino la forma en castellano de la palabra griega usada para definir la luz. Nuestro primer enfrentamiento al dominio de la luz suele ser con la iluminación natural, la luz ambiente. Precisamente sobre este tipo de luz escribí hace unos meses una pequeña guía para mejorar los retratos con iluminación natural. Pero la luz natural tiene un condicionante claro: es soberana. Tú puedes adaptarte a ella, pero ella no se adaptará a tí. Y para ello, para hacer que la luz se adapte a lo que tú quieres, el siguiente paso lógico en el retrato es el de incorporar luz artificial, en este caso la luz de un flash (o varios).

¿Qué vamos a ver en esta entrada? De momento vamos a dar un repaso al equipo necesario para empezar nuestra andadura en la fotografía con flash de mano en exteriores. En próximas entregas iré ampliando conocimientos sobre como combinar la luz del flash y la luz ambiente para crear grandes imágenes. ¡Arrancamos!

¿Qué equipo necesitamos para iniciarnos en la fotografía con flash en exteriores?

Básicamente, y de manera muy obvia, vamos a necesitar por supuesto una cámara con su lente, un flash, un modelo y estar en el exterior. Y para avanzar un poco más en el asunto, necesitaremos un flash con capacidad de ser disparado de manera remota, o en su defecto un receptor y un disparador que hagan que el flash pueda ser disparado fuera de la cámara de manera remota, un soporte para colocar dicho flash, y diversos modificadores que hagan que la luz que llega hasta nuestro modelo tenga unas características determinadas

La cámara: sirve cualquiera que tenga la posibilidad de añadirle un flash adicional, llamados comúnmente flash de mano o speedlight en inglés. Incluso a estas alturas también podríamos usar un smartphone como cámara, disparando un flash de mano con ingenios como el Godox A1

El objetivo: aquí lo único que necesitamos es tener uno en base a nuestros gustos / posibilidades, siempre teniendo en cuenta claro las características que imprimirá al retrato un tipo de distancia focal u otra

El flash: en estas entradas voy a hacer mención a los flashes de mano porque suelen ser los primeros que compramos, por lo que será como empecemos por lo general a hacer este tipo de fotos con flash en exteriores, aunque muchos de los consejos que veamos también valen para los flashes de estudio usados en exteriores. Empiezan a aparecer versiones híbridas, flashes con características de tamaño y portabilidad (además de precio) como los flashes de mano, pero características que se acercan a los de estudio, como es el flash Godox AD200 que pueden ser muy interesantes. Si aún no tienes flash de mano, tienes opciones que van desde los 50 euros (casi todos estos disparados en manual) hasta los más de 500 euros de las primeras marcas como Nikon o Canon. Yo diría que para iniciarnos en la foto con flash en exteriores, un flash como éste (o varios) es perfecto y sin dejarse demasiado dinero en la operación (poco más de 50 euros). Ahora, si queremos usar el flash no solamente fuera de la cámara, tenemos esta opción con TTL por menos de 90 euros. No obstante, en lo relativo a flashes baratos, prefiero los que son manuales sobre los TTL. Para un buen TTL prefiero irme a marcas como las propias de las cámaras o del fabricante de flashes Metz, de quienes compré mi primer flash de mano con muy buen recuerdo

Los disparadores / receptores: Algunas firmas ya llevan incorporado tanto en el flash como en la cámara un sistema de control remoto de los flashes. Esto sucede por ejemplo desde hace ya más de 10 años con Nikon y su sistema “CLS”. Permite que con el flash integrado en la cámara se puedan disparar los flashes de manera remota, controlando además desde la cámara la potencia de los mismos hasta en tres grupos de flashes independientes, por lo que no habría que comprar nada adicional al principio. Pero si estás usando una marca que no tenga este tipo de sistema, existen disparadores / receptores de diversas marcas que servirán precisamente para esto: controlar tus flashes desde la propia cámara. Además, muchas marcas de flash están empezando a hacer sus flashes con receptor incluído, por lo que necesitarás solamente el disparador. Unos disparadores / receptores económicos y fiables, usados por fotógrafos desde hace ya bastante tiempo, son los Yongnuo RF más básicos, que por menos de 30 euros podrás tenerlos. A partir de ahí, podemos ir subiendo en prestaciones, y precio, hasta dar con los que más nos gusten

Los soportes de flash y las rótulas correspondientes: Lo más recomendable es un pie de flash al que le coloquemos una rótula en la que, además de poner el flash al pie, podamos añadir un paraguas (modificador de luz) al conjunto. Podemos empezar por pies económicos, como el Walimex WT que podemos conseguir por menos de 30 euros. En cuanto a rótulas, hay miles de ellas, yo personalmente para flashes de mano utilizo una rótula triple parecida a ésta, que me permite poner hasta tres flashes de mano en el mismo pie o trípode, permitiéndome así tener el triple de potencia en un mismo lugar, dándome mayor versatilidad a la hora de usar la iluminación artificial de la que dispongo

Los modificadores: este punto da para un capítulo entero a parte. Hay muchos tipos, pero fundamentalmente podemos diferenciar dos si lo que queremos es “suavizar” la luz: los paraguas, y los “softbox”. Los primeros son los más económicos, cómodos de montar y rápidos a la hora de trabajar, pero también son los que más resistencia ofrecen al viento y pueden jugarnos una mala pasada. Los softbox (ya sean cuadrados u octagonales) son una gran herramienta para modificar la luz, aunque por lo general, y más con los flashes de mano, nos limitará la acción. Por ejemplo, yo no tengo manera de meter mis tres flashes en un softbox sin tener que añadir ahora mismo algún sistema receptor / disparador al conjunto. Pero por otra parte, dirigen mucho mejor la luz, con lo que se aprovecha mucho mejor la potencia del flash, y son menos propensos a caerse por el viento. También están versiones híbridas de paraguas y softbox, con lo mejor de ambos sistemas, aunque no llegan a ser ni lo uno ni lo otro al final. Como decía, todo un mundo. Y eso que solamente estamos hablando de buscar luz suave, pero hay más, claro: reflectores, snots, grids, fresnels… De hecho, un chisme muy interesante en este sentido es este económico fresnel que, en conjunción con un adaptador de montura Bowens para nuestros flashes de mano, podremos utilizar con nuestro pequeño speedlight. Lo dicho, esta parte da para una sección completa, seguro que hablaremos de ello en detalle en el futuro

Esto es en esencia lo que necesitamos para empezar en la fotografía con flash de mano en exteriores, llevando el flash fuera de cámara además, una conjunción que en muchos ámbitos fotográficos podrás encontrar referido como “strobist”. Pero además yo añadiría un par de cositas que nos pueden facilitar la vida

Un trípode nunca viene mal: Más allá de las ventajas de un trípode en general, como por ejemplo no dejarte la espalda durante la sesión (puedes usarlo a modo monopié y descargar así peso) el trípode es una herramienta conveniente a la hora de componer con pausa y a la hora de hacer montajes con varias tomas como expliqué en su día, en esta ocasión utilizando nuestros flashes. Yo personalmente recomiendo este trípode, ajustado de precio y con muy buenas características

Filtros de densidad neutra o filtros ND: Estos filtros básicamente permiten pasar menos luz hasta el sensor de nuestra cámara, con lo que para obtener una exposición de flash adecuada, deberemos abrir más el diafragma. ¿En qué nos beneficia esto? Pues principalmente en que hay situaciones en las que queremos trabajar con diafragmas muy abiertos por cuestiones estéticas pero nuestro flash será demasiado potente para exponer correctamente. En esos casos, el filtro ND es nuestro salvador más accesible. Tenemos multitud de filtros nd a precios que van desde los 15 euros hasta infinito, obviamente como todo los más caros son mejores. Yo en su día me deje mis cien euretes en este pack de filtros ND de la marca Haida, y la verdad que estoy muy contento por su portabilidad y por los resultados obtenidos.

A priori, esto es todo lo que yo recomiendo para empezar el la fotografía de flash en exteriores, con un par de recomendaciones finales que, si bien no son imprescindibles, serán muy útiles en multitud de ocasiones. En las próximas fechas iré completando toda una guía de consejos para iniciarse en el apasionante mundo de la iluminación artificial combinada con luz ambiente.

Continúa esta serie de artículos con su segunda parte: Conceptos básicos del uso del flash en la fotografía de exteriores

 

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2 Comentarios

  1. […] típicos de esos económicos reflectores 5 en 1 circulares que recomendaba en el artículo del equipo necesario para la fotografía con flash en exteriores). De esa manera, nuestro flash ya no tendrá que competir en la luz que cae sobre el sujeto a […]

  2. […] nuestras sesiones en exteriores. Hasta ahora he publicado otras dos entradas, una primera en la que repaso el equipo recomendado para nuestras sesiones con flash en exteriores, y un segundo artículo en donde explico una serie de conceptos básicos de la fotografía con […]