Ante los sucesos más desagradables que suceden en nuestra sociedad, el fotoperiodista tiene una misión: narrar la realidad a través de imágenes. Pero el hecho de que todos llevemos una cámara en el móvil con conexión directa a redes sociales está dejando sin filtro ético esto de la imagen en la tragedia, y el estigma va para los profesionales. ¿Qué hacer? Reflexiona sobre ello el fotoperiodista Ángel Pérez Meca

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